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Monstruos precursores del cine de terror

Los monstruos precursores

Filmes como The Hunchback of Notre Dame (1923) y The Phantom of the Opera (1925), ambos protagonizados por Lon Chaney (1883-1930); fueron los primeros de monstruos de los estudios Universal. Su popularidad convirtió a Chaney en la primera estrella del horror.

El éxito en taquilla llevó a los estudios a producir más películas en esa misma tónica gótica, entre ellas El gato y el canario (1927), The Last Performance (1927) y The Man Who Laughs (1928), en la época del cine silente. Ya en el cine sonoro, Universal estrenó The Cat Creeps (1930), antes de dar con un famoso vampiro de acento rumano. 

The Phantom of the Opera (1925). Imagen vía IMDb
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El vampiro y el monstruo

A comienzos de los años 30, los estudios Universal realizarían una adaptación del éxito de Broadway de 1927, Drácula, basada en la novela del mismo título escrita por el irlandés Bram Stoker (1847-1912). Por supuesto, ya existía Nosferatu (1922), la adaptación silente de F. W. Murnau. Para el papel protagónico se pensó en Lon Chaney, pero su prematura muerte llevó al director Tod Browning a inclinarse por el estelar de la obra de teatro: el actor húngaro Bela Lugosi. 

Hubo muchas dudas acerca del desempeño de Lugosi por su marcado acento extranjero, pero él convirtió dicha limitante en una característica propia del personaje, que, junto con la mirada penetrante del actor, se volvió estremecedor.

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Al igual que Drácula (1931), ya existían cintas mudas de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), pero la que quedó como versión definitiva fue Frankenstein (1931), de James Whale. En su momento fue tan inquietante que el actor Edward Van Sloan, a nombre del jefe máximo del estudio, Carl Laemmle Jr., aparece al inicio del filme para hacer una ‘amigable’ advertencia al público sobre lo que van a ver. 

El Drácula de Bela Lugosi. Imagen: Universal

En un principio, Bela Lugosi haría el papel del monstruo, incluso se le realizaron pruebas en el mismísimo set de Drácula, pero tanto el actor como su propio diseño del personaje fueron rechazados.

El director Whale se inclinó por el prácticamente desconocido Boris Karloff, de 44 años. El filme fue el más taquillero de 1931 en Estados Unidos. 

La particular atmósfera de Drácula y Frankenstein, conformada por grandes castillos, tenebrosos decorados, iluminación con influencia del expresionismo alemán, y en el caso de Frankenstein, el horrible maquillaje, contribuyeron al éxito de los filmes, que ese año salvaron de la ruina a los estudios, además de convertirse en las primeras franquicias de terror. Sus secuelas fueron Dracula’s Daughter (1936) y The Bride of Frankenstein (1935).

Boris Karloff vía gif

Otros monstruos del cine de terror

La momia (1932) y El hombre invisible (1933) son otros clásicos de horror de la Universal que generaron varias secuelas. En la primera, Boris Karloff interpreta a su segundo monstruo: un faraón resucitado, Imhotep, que se obsesiona por una mujer idéntica a quien fuera su prometida miles de años atrás. Como con el monstruo de Frankenstein, Karloff le imprime rasgos de humanidad al desfigurado personaje, en esta ocasión el de un hombre atormentado por la soledad y el amor perdido. https://www.youtube.com/embed/9HCkJoy49yc?feature=oembed&showinfo=0&rel=0&modestbranding=1

El hombre invisible es el filme post-Frankenstein del director James Whale. Aquí el objeto del terror no es un ser sobrenatural ni un monstruo subinteligente; se trata del culto e instruido científico Jack Griffin (Claude Rains), cuya propia fórmula lo volvió invisible. Griffin no crea el caos por sentirse apartado del resto de la humanidad, sino por maldad pura, pero su fórmula lo va volviendo más agresivo y paranoico hasta llegar a grados asesinos. https://www.youtube.com/embed/GFtbiFgaAiM?feature=oembed&showinfo=0&rel=0&modestbranding=1

Aunque podría no haberse invertido mucho en maquillaje para crear a este monstruo (Jack P. Pierce, autor del maquillaje de Frankenstein y La momia), la cinta utiliza elaborados efectos especiales para la época. El hombre… resulta ser más fiel a la obra original, la novela de H. G. Wells de 1897, que sus hermanos monstruosos. 

Por supuesto, Bela Lugosi y Boris Karloff se convirtieron en los maestros del terror del momento. Universal estrenó esa misma década dos filmes basados en la obra de Edgar Allan Poe protagonizados por los dos actores: The Black Cat (1934) y The Raven (1935). 

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